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La Asturias que conocí
Caíste, grueso árbol, feneciste, y en ti brota la vida, trono de reyes, en ti se arropo la espesura y el musgo, estando postergado sirves de guía
Un campo de castaños quemados, Aquí sonaron los timbales, los enemigos alrededor mataban, estaban sin piedad. Unidos en el recuerdo; en este destello de luz impresa.
Imagen de Santo Adriano, sin rostro yap, ya no quedan parroquianos en tu Iglesia, tu rostro se perdió, en las grietas de la madera. Tu misión en Santo Adriano, sol acoge a un pastor, que viene y va, cuidando las velas de tu ermita enseres y demás.
Horreo, Bandado quiero verte, lucen tu nombre, hallá por el novecientos, los primeros escritos asturianos, Conservas desde mil quinientos respeto. Atesoras con el molino. Parte de nuestro desarrollo, de tu larga vida y misión, suplirte nadie puede.
Concejo de Quirós, tu corona está en Llanueces, en Barzana tu capital.
La laguna que encontrareis al sobrepasar estrecho hueco en piedra, a su entrada encontrareis.
Cuadro de Santa Iglesia ennegrecido, el designio , destruyo el el policromado, sirvio de coraza contra el fuego, endureció, sus entrañas correosas, permaneció su figura entre nosotros
poema 1º
poema 2º
poema 3º
poema 4º
poema 5º
poema 6º
poema 7º
poema 8º
poema 9º
tema 1º
tema 2º |