EPITAFIO A MANOLÍN ALVAREZ (FORMIGA)

 

Manolín te escribe un amigo, espero que en el nombre de todos los amigos que dejaste en Luarca, que son muchos. Tu muerte ha iluminado mi sueño, ese viento nocturno del Dios Eolo, que ha levantado brisas durante estas tres noches, ha acabado siendo tu mensaje de muerte, que ha coincidido con el nuevo Papa.

Eres el maestro de muchos luarqueses, y has atendido a varias generaciones de la Villa, yo recogí tus historias poco a poco, año tras año, parece que es mi sino, lo mismo hice con otro faro de Luarca Sr Evaristo Casariego. Sois dos seres opuestos en aspiraciones, pero en mi corazón sois el abuelo refunfuñón y el maestro, al que he imitado hasta en la enfermedad.

Todos mis artículos caían en tus manos, ya me encargaba yo de hacer las fotocopias y que tu Manolín juzgaras mis escritos, eso demuestra toda la confianza que tenía en ti, que es mucha y creo que así eres valorado en el pueblo, como un ser personal de mucha confianza, “que se da como la paloma para recibir las migas de la sabiduría que trae el peregrino”.

Me llamaste poco antes de morir “ojos bondadosos” hacia días un argentino me había llamado “ojos Tristes” y no se, con cual quedarme de los dos apelativos, eso, serán mis ojos que tendrán su propio lenguaje; sin embargo tus ojos Manolín eran claros, fuertes ante el Sol y sinceros. Tenían un grado de infantilismo que te hacía ser rodeado de jóvenes cuando te acercabas al Instituto “dejad que los niños se acerquen a mi” Eres algo sagrado, espero que mi padre te haga un bello poema a tu vejez honrosa. En este último paso no te he podido acompañar, pero creo que no nos abandonaras nunca Manolín Alvarez (Formiga).

 

 

 

Vicente Gala Miranda    www.maquetas.vicentegala.com